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“Esto es Boca hoy”: De cultura popular a marketing vacío. Por Martín Herrera

Ellos, nosotros, todos. Breve ensayo sobre la transformación de nuestro amado club y cómo recuperarlo.

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Por Martín Herrera. 3 De Junio De 2019. 3.30 Am. San Cristobal, Buenos Aires, Argentina

Prólogo 

Pasaron unas horas de la final perdida con Tigre y mientras no puedo dormir empiezo a escribir en mi celular. El resultado es este texto que viene a continuación. Poco me interesa una nueva final perdida, sino que lo que me demuele es ver a un Boca que desconozco. Que me parece lejano, distante, antagónico al que amo.  Justamente, en estos días se volvió a instalar fuertemente el “a lo Boca”. A partir de la llegada de Alfaro se vio un cambio de actitud con respecto al ciclo Barros Schelotto que yo mismo he celebrado en varias notas y columnas en los medios en los que participo. Pero sobretodo en esta Copa De La Superliga el DT apeló de manera recurrente a esta célebre frase. Las últimas veces, lejos de ser por algo positivo fue dicha para maquillar deficiencias notorias del juego y haciendo referencia solamente a la entrega, la garra, etc. Decir que “a lo Boca” sólo es eso, es un reduccionismo. Si creemos que es solo empuje para ganarle a rivales menores (dicho desde el poder como tal) como Argentinos Juniors, Vélez o el mismo Tigre, estamos en problemas. Y esto es mucho más profundo e importante que si entra o no la pelotita. Eso es una consecuencia, en todo caso. Acá hablamos de identidad: “a lo Boca” o “esto es Boca” recorrieron un camino de degradación tal que pasaron de ser pura identidad xeneize a frases vacías del marketing duran barbesco. Podríamos arrancar por preguntarnos ¿Esto es Boca? 

Capítulo I: Los dirigentes (ellos) 

“Si la política entra, el club sale por la ventana” dijo un tristemente célebre presidente de nuestra institución. Nuestros dirigentes tienen cooptado el club por la política partidaria. Y Boca se fue por la ventana nomás. Quienes hace mucho, pero mucho, conducen a nuestra entidad tienen intereses diferentes a los nuestros, bosteros. En un principio ellos, cuando necesitaron construir su base de poder, alinearon sus intereses con los nuestros. Necesitaban que Boca gane y crezca para un objetivo mayor. Y lo lograron. Cabe aclarar que en dicha gesta además se contó con la participación clave de un tal Carlos Bianchi que era gestor de prácticamente todo lo que pasaba en el club. Una vez conseguido el objetivo real, dar el salto a la política, nuestros intereses se disociaron. Pasamos a querer cosas distintas. Tan simple como eso. Nosotros, siempre en la misma vereda, seguimos queriendo a Boca y ellos siguen queriendo mantener el poder en otros estratos. Esto a veces implica no defender a Boca (y perdón que repita tantas veces “Boca”, cosa que sé que no se hace como narrador, pero la importancia de este símbolo es tal que no puedo usar sinónimos). De otra manera no se puede explicar cómo tipos tan avezados en tareas muy pesadas no hacen nada ante ataques sistemáticos de la prensa, árbitros, confederaciones y rivales. Para ejemplificar: ¿Convenía ganarle aquella final a river en Mendoza en medio de la campaña de “AFA bostera”? A nosotros sí. Eso nunca está en duda ¿Y a ellos? ¿Será muy loco pensar que quizás Angelici perdió pero otro de más arriba ganó? Si pueden manejar jueces nacionales cómo no van a poder con Pitana, Delfino o Lostau, por citar sólo dos nombres. De mínima, siendo buenos, podemos decir que están distraídos de sus labores de líderes de la institución por prestar atención a otros asuntos. Si somos malos, podemos tender a pensar que no les importa y que nos dejan indefensos adrede. Sea por el motivo que sea está claro que estos dirigentes (y creo que queda claro ya que no hablo de hoy) no defienden a Boca. Y cómo pueden defender a Boca si no saben lo que Boca representa. O mejor dicho, conocerlo lo conocen (aunque sea por “estar” durante tanto tiempo). Muchos que han venido sin ser hinchas ni tener ligazón con Boca han mamado rápido nuestros valores y los han honrado. Ellos no. De nuevo, o no supieron o no quisieron. Lo cierto es que cada día nos alejan más de lo que era nuestra casa. El Club Atlético Boca Juniors (sí, “atlético” porque no es sólo futbol, saben) que siempre nos perteneció a todos hoy se privatizó. Y no hablo de poder dar una vuelta por la cancha o entrar a los quinchos y a la ¿pileta? Claro que eso es importante, pero hablo de que éramos dueños de Boca porque pertenecíamos a Boca viviéramos en el barrio o en Jujuy. Boca nos cobijaba en su cultura popular. Hoy, los gerentes que nos invadieron ponen cada vez más cercos para que no entremos a su empresa. Entonces cómo van a defender a Boca quienes son responsables de que Boca se haya degradado de tal forma. Cómo voy a pensar que están “dejando todo” por Boca si han transformado al club en una marca. Cómo puedo pensar que de verdad les interesa lo que “esto es Boca” simboliza en la cultura popular argentina si para lo único que se usa es para un slogan que llene las arcas de la empresa. Y Boca nunca fue el billete, siempre fue hambre. Ya di ejemplos de cómo nos han dejado desamparados ante los enemigos feroces que siempre han estado esperando el momento para hacernos caer. Y con cada línea que escribo me vienen otros cientos más. Creo que en el fondo, varios incluso aborrecen lo que Boca siempre ha sido y representado. Si no quieren a su gente, ni al barrio, ni a sus colores (rosas, violetas, fluorecentes, negras) ¡Pero Si hasta a la mismísima Bombonera atacan! Ellos no tienen en su diccionario genético el sentido de humildad. Y eso sí es Boca. 

Capítulo II: Los jugadores (todos)

Este capítulo será corto porque, como dice la canción, “pasan los años, jugadores y también campeonatos…”. Su estadía siempre ha sido pasajera e incluso cada día es más “expres” su paso por el club. Pero más allá de su fugacidad, su rol es clave. Son ellos quienes adentro de la cancha nos representan a todos. En sus pies está la grandeza deportiva. Y en sus actitudes está representada la grandeza del club. 

En los tiempos que corren, en Boca cada día se habla más y se gana menos. Jugadores y DTs se llenan la boca y las redes sociales apelando a tribuneras frases sobre lo grandes que somos. Pero en la cancha... Diría que primero boquean y después ganan pero mentiría porque boquean pero no ganan. No éramos nosotros los que nos dedicábamos a hablar en la previa y perder en la cancha. Esos eran los de enfrente. “Ponelo al Enzo” cantábamos felices. El momento de representar a Boca es dentro de la cancha. Ahí hay que demostrar que tan bien conoces la grandeza del club. En el césped es que tenés que hacer valer esas frases que posteaste en la semana en tu instagram. Cuando te ponés el manto sagrado y salís a la cancha es cuando tenés que poner lo que hay que poner y no en la notas de los lunes. Boca, callado, humilde, siempre ha hablado ahí. Históricamente se ha alimentado de las picanteadas de los rivales para vencerlos. Hoy les da de comer. Hoy se hace odiar y alimenta a quienes ya per se siempre han querido voltearnos. Y no bancan la parada. Hablo de ganar, claro. Primero hay que ganar (y mucho) para después creerte más que los demás. Pero no es sólo eso. Los jugadores también representan otros valores de Boca. Solidaridad, humildad, coraje, entrega. Boca primero y sus egos después. Perder se puede perder, es un juego finalmente, pero hay que ser digno. Digno con nuestra identidad. Vender cara nuestra derrota. Cabeza alta por haber dejado todo y mucha bronca adentro que será el motor en la próxima oportunidad. Hoy hay una liviandad para tomar las derrotas que da pavor. Casi que les da lo mismo y se repiten en que “hay que dar vuelta la página” ¿Pero cuántas más? Algunos ya dieron vuelta un libro completo y siguen sin aprender. Justamente porque no sienten esa identidad xeneize de superarse y de crecer. Porque carecen de humildad para reconocer que han fallado y que no son mejores que el rival sólo por ponerse la azul y oro y ganar fortunas. La realidad les da un cachetazo tras otro diciéndoles “mirá que no sos mejor eh” pero ellos siguen sin querer verlo. Y al otro día volvemos a las redes, a nuestra vida aislada del resto de los mortales. Y todo pasa. Esos que se jactan de saber lo grandes que somos ¿Qué grandeza construyeron? ¿Qué nos dejaron? ¿Qué alegría nos dieron? El único con autoridad es Tevez, que sin ser santo de mi devoción, ha sido protagonistas de mucha gloria xeneize ¿Y el resto? ¿Desde dónde habla? ¿A quién le ganaron para ser tan soberbios? “Soberbia” otra palabra que no identifica a Boca. La grandeza se construye desde la humildad y a las pruebas me remito. 

Capitulo III: Los hinchas (nosotros)

El orden de los capítulos tampoco es antojadizo. Es una cadena de responsabilidades. Para decirlo en términos que ellos van a entender bien: lo que sucede hoy en Boca es un gran ejemplo de la teoría del derrame. Y si la cabeza está podrida... 

Jugadores de fútbol (es bueno aclarar porque hay muchos deportes en el club que no merecen ser englobados) que no nos representan. Dirigentes que no sólo no abogan por los intereses del club sino que atentan sistemáticamente contra ellos y contra lo que el club simboliza culturalmente. Quedamos nosotros, los hinchas. Y creo, que también nosotros hemos perdido un poco el rumbo. Estamos cerca de ser hinchas de la hinchada. Repetimos en estado casi zombie que somos los más grandes, que llenamos en todos lados, que nunca descendimos, etc. Todas grandes verdades pero ¿Alguno se puso a pensar cómo es que eso se logró? ¿Cómo llegamos a ser los más grandes? Esa reproducción constante es casi lógica como un mecanismo de defensa ante un “anti boquismo” que es real, masivo y contundente, y que lo vivimos (y padecemos) todos los días. Por ese lado lo entiendo. Pero insisto ¿Creen que Boca es Boca por mirar a todos sobradoramente desde arriba? ¿Que Boca es Boca porque cancherea y fanfarronea lo que tiene? ¿Creen que Boca es tan grande “porque sí”? Y peor aún ¿Creen que Boca siempre va a ser grande “porque sí”? No, hermanos bosteros. Boca se hizo grande. Se construyó desde la nada hasta ser el único y más grande de Argentina. Y lo hizo desde la humildad. Desde el hambre. Desde las ganas de superarse. Se lo ganó. Eso es Boca. Boca nunca fue el “Quico” de la vecindad que te enrostraba todos los juguetes que tenía (y que vos no) sólo porque había nacido en cuna de oro. Boca siempre fue el que sabía que se tenía que pelar el ojete para lograr lo que quería. Y en esa lucha ardua de sudor y laburo nacía la fiesta de conseguirlo. Esa cultura de ganarse lo que otros te quieren sacar fue lo que nos hizo grandes y fue lo que a todos nos enamoró de este club pintado de azul y amarillo. Lamentablemente hoy nos perdimos. Llegamos tan alto que confundimos nuestra esencia y nos volvimos lo que siempre combatimos. Creemos que “porque somos Boca papá” nos vamos a llevar a todos por delante y adivinen qué: no alcanza con eso; hay que arremangarse. Ese Boca grande se construye todos los días. Todos los días hay que laburar y transpirar para ser los más grandes. Teniendo presente siempre de dónde venimos es que hay que valorar lo conseguido, agradecerlo y, con esa humildad que nos llevó a la cima, defenderlo e ir por más. Y si los dirigentes que no quieren a Boca y atacan nuestra identidad, no le van a enseñar lo que es Boca a nuestros representantes de cualquier disciplina, se lo tenemos que enseñar nosotros. Y en esa “enseñanza” de lo que es Boca es donde venimos fallando. Les hacemos creer a nuestros players de fútbol que Boca significa dólares al viento, miles de rts y likes y ovaciones aseguradas hagan lo que hagan. Aunque pierdan 4 series con river (2 finales), Central, IDV, Tigre o cualquiera. Aun cuando algunos de ellos directamente nos insultan de cara a la popular, ahí estamos nosotros para aplaudirlos incondicionalmente, hacer 150 banderazos y llenar todas las canchas sin ninguna reprimenda. Y no pido que los putiemos, eh. Pero creo que debe haber término medio entre insultar y festejar hasta que se tiran un pedo y lo suben a instagram con un calzoncillo color azul y amarillo ¿En qué clase de crianza un padre le dice todo que sí y que todo lo que hace está bien a su hijo? Eso solo genera nenes caprichosos y que no saben enfrentar la adversidad. Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. Nosotros nos bancamos todas. Vos mañana vas al laburo y se te hace difícil el día entre las hinchadas unidas argentinas y los medios “anti Boca”. Y mientras tanto, tenés que escuchar a los protagonistas con un discurso del tipo “y bueno... hay que seguir”. Vos que estás poniéndole el cuerpo y que literalmente te enfermás cuando pierde Boca. Vos que das todo gratis a cambio sólo de sentirte representado, incluido. Vos, sí ¿Te merecés que alguien con 4 días en el club y que gana más que futbolistas europeos te diga “y bue... ya pasó... ya está”? La respuesta es no. Y si no te lo merecés no podés aplaudirlo la próxima vez que lo ves. Porque el mensaje que le dejas es peor. Terminamos retroalimentando ese ego mal posicionado de los jugadores, su soberbia de creerse los mejores y conducta de falta de compromiso y agradecimiento que lejos está de representar a Boca ¿No es momento de que se ganen nuestro aplauso y no que lo regalemos?

Y esto no es sólo con los jugadores, obviamente. Desde un principio vengo planteando que la responsabilidad mayor es la dirigencial ¿Cuánto más vamos a tolerar que nuestros dirigentes hagan de Boca un adefesio empresarial que en nada se parece al club que amamos? Sin ir más lejos, el último festejo del día del hincha de Boca el 12/12/2018 nos tiraron tiros en los alrededores de La Bombonera ¡Tiros! ¡Balas! ¡Dieron la orden de reprimirnos a nosotros, a los dueños del club! ¡En nuestra casa! Y no hicimos nada. No hacemos nada. Ya de tan mansos nos estamos pasando de salames. Y de tan salames, seguimos perpetuando esta maquinaria que degenera todo lo que Boca es. Pero tenemos una oportunidad. Primero, con nuestro comportamiento que debe ser más crítico hacia quienes nos representan adentro de la cancha. Valorando lo que está bien y marcando lo que está mal. Y para con nuestra dirigencia la chance está en diciembre. Pero, hermanos bosteros, la posibilidad es en las elecciones pero no termina ahí. Hay que comprometerse y pelear día a día para recuperar lo que Boca siempre ha sido: humildad, pueblo, lucha, sudor, huevo, laburo, entrega, aguante, perseverancia, hambre, superación, solidaridad, mancomunión, pertenencia, fiesta y alegría. Los invito a que todos volvamos a construir desde ahí. Sabiendo de dónde venimos y hacia dónde vamos. Todos tenemos esa hoja de ruta en nuestros genes ¿Saben por qué? Porque tenemos el adn xeneize corriendo en nuestras venas. Escuchémoslo, bosteros. Dejemos que nos guíe. Esa identidad azul y oro sabe de luchas y sabe que los objetivos se cumplen cuando se transpira y se deja todo por ellos ¡Vamos Boca, carajo! 

Epílogo: el microfonito

Antes de continuar, te quiero agradecer por haber llegado hasta acá. Por bancarme en todo este descargo visceral. Porque todo esto que escribí lo hice desde las tripas. Sentí la necesidad en esta noche de insomnio de compartir esto con vos, bostero. Imagino que muchos están como yo ahora sin poder dormir. Algunos calientes, otros decepcionados... A mí me salió canalizar por acá. Y te pido perdón si te ofendí, hermano xeneize. Esto es lo que yo pienso. Y lo digo por el bien de Boca. Puteame, criticame, está en desacuerdo, amame, abrazame, compartilo, censuralo... Sentite libre de hacer lo que quieras con este texto. Pero tené una única certeza: lo hice porque amo a Boca. Y ese amor es lo que hoy me llevó a escribir. Porque estoy devastado. Siento que destruyen a ese que amo. Me duele. Me carcome. Y va mucho más allá del partido de hoy con Tigre. 

En la cancha Boca mereció no sólo empatar si no ganar. Falló en las áreas y eso le costó el título. Esa eficacia en su arco y en el arco rival que fue casi su único mérito para llegar a la final, fue lo que en éste partido lo condenó. Pero lo que el club padece hace ya muchos años me duele mucho más que si la pelotita entra o no. Boca, lo que representa, se desangra lentamente hacia la muerte y eso no lo iba a cambiar ganar la “prestigiosa” Copa De la Superliga. Lo que te pido, si es que aún tengo lugar para más favores, es que hagas este ejercicio con cada persona que leas, escuches o veas hable de nuestro club. Escuchalo y antes de darle bola a eso que dijo pregúntate: “¿éste quiere a Boca como yo? ¿O quiere algo de Boca?”. Es la punta del ovillo para que empieces a descifrar por qué algunos dicen lo que dicen y, más que nada, por qué no dicen lo que no dicen. Vas a poder descubrir sobres, favores, entradas, acreditaciones, lugares de privilegio, canjes, etc. Casi que te aseguraría que en el mejor de los casos vas a descubrir que no son hinchas del club. A esos de última, los podés entender. Pero a “bosteros” que dicen ciertas cosas y callan otras por una entrada o por un viaje o por un pase de prensa ¿Qué justificativo les queda? ¿Qué hay peor que querer vivir a costa de Boca? En ese momento, quizás apagues la tele, la radio o las redes sociales o incluso tires este texto a la mierda y te des cuenta que no importa nada de lo que otros te digan. Importa lo que vos haces. Cómo vos volvés a construir nuestra identidad. Y lo que vos haces por Boca se puede arrancar mañana mismo. Eso que Boca siempre fue vos lo llevás adentro y podes esparcirlo y contagiarlo en pequeñas acciones cotidianas. Día a día podés ayudar a reconstruir ese Boca. Hacelo. Y mientras lo hacés, siempre tené presente a los verdaderos responsables de esta transformación, degeneración para ser más preciso, de nuestro club. Lamentablemente, ellos no lo van a salvar porque justamente son los culpables de este flagelo. Por eso te encargo una última tarea para el hogar para diciembre. Ahí también preguntate cuando vengan a endulzarte el oído con promesas: “¿Éste de dónde viene? ¿Con quién estuvo? ¿Dijo o hizo algo para cambiar las cosas durante estos años? ¿O fue cómplice? ¿Quiere a La Bombonera? ¿Sabe lo que es Boca? ¿Viene por amor al club o es funcionario político?” Y finalmente: “¿Es de Boca?”. Hoy, y hace tiempo, que ellos no son Boca. Y vos sí. Y por eso vamos a poder ganarles. Cada uno haciendo lo que hay que hacer y todos juntos con el escudo adelante y el nombre atrás. Nosotros somos Boca. Y Boca siempre sacará su viejo espíritu vencedor.

Por Martín Herrera para SoyBoca

Fotos: Facebook Boca//La Nacion