Claudio Ubeda dejó de ser el DT de Boca
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Lo que era un secreto a voces se terminó de hacer público: después de la dura eliminación de la fase de grupos de la Copa Libertadores, Claudio Ubeda dejó de ser el DT de Boca. Este lunes se dio la charla entre Juan Román Riquelme y el técnico, donde se le comunicó formalmente que no continuará después de junio. Y ahora ya sí, el desafío del presidente será buscar a su sucesor.
Fueron 34 partidos (18 victorias, siete empates y nueve derrotas) los que duró Ubeda en Boca, apenas unos ocho meses, casi que manteniendo el promedio de Jorge Almirón (siete meses), Diego Martínez (nueve meses) y Fernando Gago (seis meses). Para él, la estocada final fue la derrota con Universidad Católica.
Por eso el punto final. Por eso la decisión de Riquelme, que seguramente luego se hará oficial en las redes sociales de Boca con un comunicado oficial, donde se dejará claro que al (ya ex) entrenador no se le renovará el contrato que vence el 30 de junio.
Sin nombres filtrados para reemplazar a Ubeda
Si algo caracterizó a todo lo que siguió tras el 0-1 consumado ante Universidad Católica fue que no se filtraron nombres ni planes concretos de cómo se definirá a quien asuma el cargo de DT a partir de la vuelta al trabajo, prevista para el 18 de junio; ya con el playoff de Sudamericana a la vista a fines de julio con O'Higgins.
Tal vez esa sea la señal de lo difícil que es asimilar ya no estar en carrera por el sueño de la Séptima, una realidad que aniquiló a los hinchas y que -puertas adentro- detonó una bomba atómica de la cual aún no se sabe qué se desprenderá: si la lógica ante la consecución de fracasos, que sería patear el tablero y cambiar el rumbo, o bien insistir con el modelo de ciclos un tanto improvisados con el entrenador que esté a mano en el club para asumir de inmediato.
Esa disyuntiva, no menor y central para el humor de un general del hincha de Boca que espera reacción aún sin tener ya el sueño mayor por delante, es la que sí no encuentra un dato que vaya en dirección de. Apenas los nombres que surgen desde la lógica, por gusto, actualidad y porque en algún momento pasaron por el radar Xeneize de Román.
Los que suenan cada vez que el banco de Boca está libre
Pero lo concreto es que si el Kily González se puede ilusionar es porque ya es sabido de su buena relación con Riquelme y que su perfil encaja. Que el Turco Mohamed reúne mucha admisión popular, que Eduardo Domínguez es un nombre que siempre va a aparecer mientras se trate de Boca, que Carlitos Tevez y Martín Palermo no son el mismo caso pero que serían un golpe de efecto inconmensurable y que hasta Ricardo Gareca podría entrar hoy sin tantos reparos a la Bombonera si lo acompaña una buena plataforma de presentación.
Todas esas, sin embargo, no son más que conjeturas ante una estructura de decisiones que hasta acá se mantuvo firme pese a cambios menores. Por ejemplo, con la desactivación del Consejo de Fútbol y el anuncio de la llegada de un mánager, para que ese cargo lo termine ocupando el propio Chelo Delgado y que sus compañeros sigan apareciendo en público cerca del plantel y del presidente.
La nueva realidad
Al margen de eso, lo que también entrará en debate para lo que viene será el plan para afrontar otro tipo de objetivos, y ahí la duda que se planteará será si ir por más o si reacomodar con lo que hay.
Porque está claro que Boca estuvo a un resultado de tener la chance de reforzarse fuerte para terminar de armar un equipo a la altura de pelear por ganar la Copa. Pero ahora la Copa no está, y tal vez eso pegue de lleno en materia de refuerzos.
Con Paulo Dybala como nombre insignia, la calidad de aquellos que lleguen podría tal vez verse condicionada por el hecho ya consumado de que el equipo no competirá por lo máximo sino como mucho por avanzar en la Copa Sudamericana.
Descartar, entonces, que la apuesta de Román sea profundizar el modelo sería caer en una irresponsabilidad informativa. Aunque esa chance (que podría estar encarnada en dejarle el cargo a Mariano Herrón y apostar a que el plantel no cambie demasiado) sería lo suficientemente peligrosa para paliar la culpa que hoy por hoy le endilgan la mayoría de las consultas populares.
La carrera electoral que comienza
Ese, el camino de afinidades y detractores que desembocará en las elecciones de diciembre de 2027, tampoco es un tema menor y tiene aún mucha tela por cortar. Pero dentro de la mesa de decisiones ya empieza a ganar un lugar importante, y tal vez sea uno de los ejes que pronto les de nuevas señales a los hinchas. Y que éstas tengan que ver con empezar a conocer el futuro inmediato de Boca. Ole
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