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Vienen por nuestros clubes

La historia se repite con "los de siempre"

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Acá lo tienen los "desmemoriados". El único objetivo de Mauricio Macri y sus buitres siempre fue vender/comprar a Boca, (en realidad lo compraban ellos mismos a través de testaferros). 

Siempre se quisieron quedar con el botín de guerra que es Boca Juniors Asociación Civil Sin Fines de Lucro. (en realidad el futbol que es el negocio que les interesa). 

La Asamblea de Representantes en el año 2000 y con mayoría del macrismo, le voto en contra a Mauricio el gerenciamiento. 

En represalia a Pablo Abbatangelo, presidente de la Agrupación "La Bombonera" y nieto de Camilo Cichero (impulsor de la construcción del estadio), y con Calos Heller y Claudio Giardino como asambleístas de esa agrupación, hizo en venganza cambiar el nombre del estadio por el de Alberto J. Armando.

Asi fueron los hechos:

La relación entre ISL (International Sport and Leisure) y Mauricio Macri  en Boca Juniors fue una muestra de lo que se vendría actualmente a nivel nacional con la pretendida instalación de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD).

- ISL era una empresa suiza de marketing deportivo que trabajaba con FIFA y con varios clubes. En Boca, se convirtió en socio de Macri cuando asumió la presidencia en 1995.

- El acuerdo con ISL le permitió a Boca asegurar ingresos por merchandising, marketing y derechos comerciales y encubiertamente se quiso imponer la cesión de los derechos de Boca del futbol profesional a empresas privadas.

- El caballo de troya fue que Boca modernizó su estructura comercial: se profesionalizó la venta de camisetas, se potenciaron los contratos de sponsoreo y se buscó internacionalizar la marca “Boca Juniors”, pero el fondo era quedarse con la compra-venta de jugadores a través de representantes y testaferros amigos de la gestión.

- La relación fue polémica ya que ISL quebró en 2001 por un escándalo de corrupción vinculado a FIFA, lo que dejó al descubierto la transparencia de estos contratos malintencionados. 

La Asamblea de Representantes de Boca Juniors, con mayoría del oficialismo, jugó un papel central en frenar la alianza con ISL durante la presidencia de Mauricio Macri. El acuerdo que proponía Macri buscaba que ISL se convirtiera en socio estratégico del club, administrando áreas clave como el marketing, el merchandising y la explotación comercial de la marca Boca. En la práctica, esto significaba ceder parte de la gestión económica y comercial del club a una empresa privada, algo que los socios interpretaron como una forma de “privatización encubierta” del fútbol de Boca.

Puntos clave del rechazo:

- Debate en la Asamblea: La propuesta generó un fuerte debate interno. Los representantes opositores (Carlos Heller y Claudio Giardino por la agrupación "La Bombonera" de Pablo Abbatangelo) argumentaban que el convenio con ISL implicaba perder autonomía y entregar patrimonio del club a una multinacional.

- Defensa de la identidad social: Boca, como asociación civil sin fines de lucro, tiene una tradición de pertenencia popular. La Asamblea defendió ese carácter, sosteniendo que el acuerdo desvirtuaba la esencia del club.

- Resultado: Finalmente, la Asamblea de Representantes rechazó el convenio con ISL, lo que significó un revés político para Macri en su intento de instalar un modelo empresarial más agresivo dentro de la institución.

- Consecuencias: El rechazo le marcó un límite a Mauricio Macri: el club no podía ser gestionado como una sociedad anónima. Este episodio anticipó debates que décadas después reaparecieron en el fútbol argentino sobre la privatización y las SAD (Sociedades Anónimas Deportivas).

En síntesis, la Asamblea actuó como un contrapeso institucional, preservando el carácter social de Boca frente a un proyecto que buscaba profundizar la entrega del club a socios y testaferros de Macri.

Esto que pasa hoy a nivel nacional y particularmente en Boca Juniors, la frutilla del postre, es nada más que la continuidad de aquellos hechos que ya llevan casi 3 décadas. Nada nuevo bajo el sol.